Acontecimiento fundador

    Después de más de treinta años de combate contra la impunidad, debemos continuar la lucha: Pinochet murió apaciblemente en su cama sin haber sido jamás condenado por sus múltiples crímenes. En consecuencia, para las familias de los detenidos desaparecidos, de los ejecutados, de los miles de exiliados, que no cesaron nunca su lucha por la verdad y la justicia, quedan indudablemente combates por librar. Aunque nuestro actuar es firme e inflexible en el plano de los derechos, descartamos toda idea de venganza o revancha. Es por este motivo que hemos recurrido a los procesos legales, buscando que los tribunales y las autoridades chilenas enfrenten su responsabilidad histórica. En el curso de estas últimas décadas de “transición democrática”, los avances –obtenidos al precio de luchas sin tregua– están lejos de responder a todas nuestras expectativas. Los vacíos, los olvidos y los silencios cómplices prevalecen todavía, dejando a miles de víctimas con la triste sensación de que buscar justicia va contra los intereses del país.

    Chile, 11 de septiembre de 1973...

    El sangriento golpe de Estado de las fuerzas armadas pone fin de manera brutal a la experiencia de la Unidad Popular, proceso que había hecho aspirar a una sociedad participativa, más justa, más social y desprovista de violencia. Diecisiete años de dictadura dejan un balance dramático: entre 300.000 y 500.000 personas pasan por las manos de la GESTAPO chilena (DINA-CNI); se efectúan miles de desapariciones políticas; cerca de un millón de chilenos (10% de la población) es condenado al exilio; el movimiento sindical y las organizaciones de base son prohibidas; los derechos sociales son barridos.

    La Operación “Cóndor”

    Vasta operación de persecución y eliminación de los opositores políticos más allá de las fronteras, fue creada por iniciativa de Pinochet y conducida bajo el control de sus esbirros, logrando coordinar a los militares de seis países de América Latina. Esta organización terrorista de Estado, se permitió incluso organizar atentados en Europa y en territorio estadounidense. Es en gran parte gracias a las revelaciones de este plan criminal que la detención de Pinochet en Londres fue posible. Los procesos contra los cómplices del dictador, uno de los cuales se desarrolla en Francia en ausencia de los inculpados, involucran a varios ciudadanos franco-chilenos víctimas de la Operación Cóndor.

    La justicia internacional acorrala al criminal

    Los testimonios y denuncias se acumulan por años en los tribunales de Chile y del mundo. Pero los generales supieron proteger su retaguardia. La dictadura se dotó de una ley de (auto) amnistía en 1978 y de una nueva Constitución dos años más tarde, asegurándose así la impunidad y la tutela de una supuesta democracia, convenientemente “amarrada” desde 1990 y con Pinochet como senador vitalicio. De esta manera, el dictador esperaba seguir vigilando al país mientras beneficiaba de la inmunidad parlamentaria. Pero esto sería desconocer los excesos de su arrogancia y –especialmente– la tenacidad de sus víctimas, de las organizaciones de derechos humanos y de los juristas que acorralaban al criminal y que terminaron por encontrar en España el recurso legal que le permitió instruir el proceso en su contra. El proceso pudo construirse sobre la base de los testimonios de las madres argentinas de la Plaza de Mayo, de los ex presos, de las familias de detenidos desaparecidos de Chile, de Perú, de Uruguay, de Bolivia, etc. (entre los cuales había ciudadanos españoles).

    Londres, octubre 1998

    El 16 de octubre de 1998, en Londres, y producto del mandato de detención internacional del Juez Garzón, Pinochet es finalmente arrestado y confinado a una residencia vigilada ante su eventual extradición a España. Frente a esta detención, numerosos países europeos, entre ellos Francia, solicitan a su vez la extradición del verdugo. Parecía un homenaje al cincuentenario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero no por mucho tiempo… El 2 de marzo de 2000, Pinochet es liberado bajo el pretexto de su delicado estado de salud. El mundo entero es testigo de la farsa en el que el gobierno británico se hace cómplice. Las negociaciones y los intereses económico-financieros existentes entre los gobiernos de Chile, Gran Bretaña y España, sumados al retiro de los otros países europeos del proceso y las presiones de Estados Unidos, sellaron la suerte de la justicia internacional. Recibido como héroe por los militares chilenos, el dictador estuvo en condiciones de caminar, de saludar a sus partidarios y de exhibir un gran estado de salud, mofándose de esta manera de la justicia internacional y de todos quienes creían en ella. ¡Qué trágico escarnio de la justicia! Los dieciséis meses de detención de Pinochet permitieron, sin embargo, que la opinión pública conociera o tomara conciencia de la amplitud de sus crímenes, así como de la impunidad de la que beneficiaba en Chile. Luego de reiteradas vacilaciones y dilataciones, el Congreso chileno terminó por despojarlo de su inmunidad parlamentaria para que la justicia lo juzgara en el marco de la Operación “Cóndor”. En mayo 2005, una vez más, al igual que en el caso de la “Caravana de la muerte”, el dictador fue absuelto aduciendo “razones de salud”. En el intervalo, la justicia francesa sigue su curso y durante el año judicial 2007-2008, abrirá un proceso sin la comparecencia de los principales colaboradores de la dictadura militar.

    Las antiguas víctimas piden justicia a la justicia

    La toma de conciencia de la opinión pública, en particular de las víctimas y de sus familias, ha permitido una reactivación de sus demandas a la justicia chilena y una exigencia renovada ante los tribunales. De este modo, centenares de denuncias sobre hechos que habían quedado ignorados, olvidados o escondidos, han vuelto a ver la luz y han dado origen a procesos judiciales. En la actualidad, la justicia chilena tramita cerca de trescientos procesos contra torturadores y responsables de violaciones a los Derechos Humanos. Algunos de estos procesos fueron cerrados con la condena, en primera instancia, de determinados criminales; no obstante, la mayor cantidad de estos casos siguen abiertos. Sigue penando la amenaza de la ley de amnistía decretada por Pinochet en 1978, pues permitió, en mayo 2005, la exculpación de la cúpula de la DINA en el caso de la desaparición de Diana Arón.

    Los antiguos presos políticos en el exilio se organizan

    Al día siguiente de la detención de Pinochet en Londres, el 16 de octubre de 1998, nace en París la Asociación de Ex Presos Políticos Chilenos en Francia. En el hexágono, somos más de un centenar de sobrevivientes a la represión pinochetista. Decidimos constituirnos en asociación ley 1901 (Journal Officiel 1533 del 9 de enero 1999), con el fin de poder actuar a todos los niveles contra la impunidad, por un trabajo de memoria, una exigencia de verdad y justicia.


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